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Archive for the ‘Blog’ Category

El verano es para hacer cosas diferentes, ya lo he dejado dicho por aquí. Entre ellas, se encuentra el miniblog que empecé a principios de agosto y por el que me he prodigado en estas últimas semanas. Se trata de un formato más ligero y, sobre todo, más sencillo de editar, que me ha permitido postear desde el móvil, a pesar de que la cobertura de la red de datos no es mala: es peor. Hace tiempo que utilizo “Desde el iPhone” como una categoría más de este blog. Hasta ahora, me servía para identificar las fotografías tomadas con el teléfono, al que este verano he empezado a sacar partido como escritorio móvil. Escribir con un dedo sobre una pantalla mínima, no resulta el medio óptimo, pero sirve cuando no hay otro. Lo he utilizado para publicar un pequeño diario del Camino de Santiago que he completado en las dos últimas semanas, después de la andadura que inicié en el verano de 2008.

Mientras no he estado aquí, me he dejado ver por “De poca importancia“, el miniblog que he identificado como el hermano pequeño de este Post Secret. Una excursión más del verano y una experiencia muy satisfactoria. Tanto, que quiero que continúe después, porque me encuentro cómoda en ese formato. Aquí dejo el enlace, para quien quiera visitar mi casa de verano y saber qué ando haciendo:

La llegada

El final de una empresa que ha durado dos años y más de setecientos kilómetros está cargado de emociones. He llegado a Santiago temprano, antes de que la ciudad empezara a desbordarse de visitantes y me ha invadido la alegría cuando las torres de la catedral han empezado a asomar entre las calles estrechas. Hasta ayer mismo, no tuve la certeza de que conseguiría llegar, después de mucho esfuerzo, algunas calamidades y un inmenso aprendizaje vital. Santiago como meta es un icono con un fuerte valor simbólico. La verdadera llegada, como el Camino mismo, es, en realidad, interior. (Santiago, 12 agosto 2010)

Catedral de Santiago, desde la plaza del Obradoiro.

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Tiene 37 años y nació en Navarra, pero hace tiempo que eligió ser la única periodista extranjera que vive en Ciudad Juárez, en Méjico, uno de esos lugares imposibles del planeta en los que la vida tiene el efímero valor de una bala que silba. Judith Torrea ha recibido esta semana uno de los premios Ortega y Gasset de Periodismo, con los que el diario El País conmemora cada año el aniversario de su fundación y cuya entrega llega justo un día después del Día de la Libertad de Prensa. El premio se lo han otorgado por su blog Ciudad Juárez, a la sombra del narcotráfico, en el que desenvuelve su trabajo periodístico en una denuncia constante a la violencia extrema de este lugar fronterizo:

Ciudad Juárez se está acercando a los 700 asesinatos en los tres meses y casi dos semanas de este 2010, que se sumararán a los más de 5 mil en estos dos últimos años. Y a los más de 22 mil en todo México. Son las víctimas de la llamada guerra contra el narcotráfico. (Del blog de Judit Torrea, el 23 de abril)

Más allá de la épica, me ha cautivado la pasión que Judith Torrea transmite hacia el periodismo. En las entrevistas repite una explicación que convierte en principio: “Es que yo soy periodista”. Es su forma de enfatizar el sentido de la responsabilidad:

Soy periodista para contar historias y prefiero contar las historias que muchos no cuentan. Es mi pasión. (Del chat que mantuvo el 4 de mayo con los lectores de elpais.com)

En la era digital, el periodismo vive sumergido en un intenso debate sobre su propia pervivencia. Las opiniones oscilan entre la inminente desaparición de las formas comunes de hacer información, condenadas por falta de rentabilidad, y el absurdo de que los nuevos medios habilitan como periodista a todo hijo de vecino. Tengo la impresión de que en ese análisis, necesario porque se está viviendo una revolución, se deja de lado un ingrediente imprescindible. El papel se mantendrá todavía tal y como lo conocemos antes de reconvertirse en un exclusivo delicatessen de referencia, y no encuentro que la multiplicación de medios sea capaz de ocultar la falta de recursos con la que se desenvuelven. Pero percibo una grave amenaza sobre el periodismo que es la falta de pasión. A esta profesión le faltan muchas cosas, pero no todas son responsabilidad de los poderes que tanto se invocan, sean empresariales o políticos. Al periodismo le sobra pesimismo existencial y le falta corazón. Esa parte intangible, tan personal, tan necesaria, que no se puede meter en nómina.

Dejo el enlace a la entrevista que Iñaki Gabilondo hizo a Judith Torrea en su programa de CCN+. Una inyección de periodismo-pasión.

http://www.cuatro.com/noticias/videos/gabilondo-conversa-periodista-judith-torrea/20100504ctoultpro_9/

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Tengo en el ‘backstage’ de este blog varias entradas a medio cocer y algunas más esperando asaltar el momento. Pero acaba de surgir un última hora que me ha hecho buscar hueco, olvidarme del cansancio y estar aquí tecleando a horas intempestivas que son, por otra parte, las que suelo buscar para escribir. He tenido mis modelos en este oficio del periodismo, pero la mayoría están ya retirados. Unos a ese lugar del que no se vuelve, otros a la jubilación y otros más hacia una especie de limbo de opinión, que es donde se envía a los periodistas a los que se quiere retirar de la circulación.

El de Enric González, sin embargo, es un caso atípico. Después de desempeñar varias corresponsalías consecutivas, su periódico, El País, optó por confinarle a la presunta comodidad de la redacción, al refugio de una columnilla en la sección de televisión y de otras opiniones en la sección de deportes de los lunes y en páginas dominicales. Resultó, en cambio, que la columna fue tomando vida propia y empezó a resultar tan incómoda que un día se decidió levantarla cuando ya estaba escrita y lista para su publicación. Se supone que fue entonces cuando quedó decidido que Enric González tendría que volver a hacer la maleta.

La semana pasada, tanscurridos unos meses de aquello, lanzaba sus dos primeros trabajos desde Jerusalén y Ramala, como nuevo corresponsal en Oriente Próximo. Impecables y didácticos, una notable contribución para desentrañar en tres páginas uno de los conflictos más complejos, que tanto ha marcado el mundo contemporáneo. Ayer mismo, Enric González lanzaba su blog Fronteras movedizas. El formato permite un lenguaje y una estructura diferente, pero también da la oportunidad de establecer una relación horizontal y bidireccional con el lector, muy diferente de la que marca el papel.

El periodismo necesita de referentes éticos, pero cada vez más precisa también de modelos profesionales. Sobran las razones para considerar ambas cosas a Enric González, que además tiene el don de narrar de una manera muy singular, que engancha.

Pasen y lean, todavía calentito, el primer post de Fronteras movedizas: Shakespeare y Cheejov. Desde hoy, queda incorporado al blogroll de Post secret.

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Dejé de escribir cartas cuando me las empezaron a contestar por teléfono, en los primeros años de la era móvil. Me resultaba familiar escribirlas, me aclaraba las ideas y los sentimientos. ¡Cuántas veces creí que no quería tanto a quienes me eran vitales y cuántas que adoraba a quienes entraban y salían sin dejarme apenas huella! Muchas veces el gesto de escribir me ha despertado el entendimiento racional, ese que se echa la siesta perezoso cuando de sentimientos se trata.

Puede que hiciera mucho que no escribía una carta. Ayer tuve que buscar papel con membrete, extraviado de tanto tiempo que no lo utilizaba. Es cierto que acostumbro a escribir a mano las felicitaciones navideñas, más porque entiendo que de otra manera pierden todo sentido, que por convicción sobre la fecha. Pero, fuera de eso, los carteos han pasado al formato electrónico que, como añoraba hace pocos días mi admirada Maruja Torres, en uno de esos artículos magistrales en los que se retrata (Aquellas lágrimas, en El País Semanal), dejan escapar tanto contexto que se quedan muy pobres.

No recuerdo cuando dejé de tener a mano el papel con membrete. Por eso ayer tuve que buscarlo un rato para escribir una carta. De esas que empiezan con un “querido amigo”, acaban con un abrazo, se meten en un sobre y se franquean antes de echarlas al buzón. Una carta de toda la vida a la que acompañaba la impresión de la anterior entrada de este blog. No me había fijado, pero un blog no está hecho para imprimirlo en unos folios, porque le pasa como al carteo electrónico, que sin su contexto natural pierde bastante sentido. Aún así, se lo envié al destinatario de la carta, protagonista a su vez del post en cuestión y nada afecto a la tecnología, en un intento de explicarle en qué consistía aquello y mientras cerraba el sobre pensaba en mi particular convergencia digital. En la fusión de esas dos realidades que conviven, cada vez más separadas.

Este Post Secret cumple hoy un año desde su alumbramiento. Se trataría de un hecho irrelevante, sino encerrara un acontecimiento personal. Durante estos meses, escribirlo me ha ensanchado horizontes, me ha enriquecido como periodista y me ha ayudado como persona; me ha permitido encauzar mis opiniones, expresarme y me ha ayudado a indagar lo que me bullía dentro. Y, lo dije hace poco pero me apetece repetirlo, me ha permitido dos placeres: la publicación inmediata y dejar cosas pendientes. Sé que lleva mucho tiempo inventado, pero no había experimentado la inmediatez, en el tiempo y en el espacio, que concede el formato digital. Después de muchos años de cerrar páginas, primeras y ediciones cada día, la sensación atrae, por placentera.

En un año he publicado 82 entradas, aunque ha habido más que han quedado en borrador; alguna, pocas, que ha acabado en la papelera, y más que no han llegado al teclado por falta de oportunidad o de tiempo. En este momento, sobreviven en la trastienda 90 post, bajo 31 categorías y etiquetados en 141 ideas. Si algo me gustaría cambiar es la frecuencia de publicación, para hacerla más continua.

Lo que sigue es el ránking de post más visitados, en el que de forma excepcional, autoenlazo dentro del blog. El primero está muy por encima del resto y también para mí ocupa un lugar particular. La explicación es que está enlazado en varias webs, como el foro de la página oficial de Antonio Vega.

1. Romance de Antonio Vega

2. Las guerras de Capa

3. Por el Camino

4. El equinoccio en San Juan de Ortega

5. Luna Yanel

6. Tercer movimiento

7. Tres deseos

8. Segunda generación

9. Buen ambiente

10. Benedetti y la causa de la alegría

Todo empezó el 13 de marzo de 2009 con “Redacción de papel“, que ocupa uno de los puestos de cola en visitas. Entre mis preferencias quiero destacar “Agua“, porque es uno de esos post que me permitió expresar algo que se me había quedado dentro y que no pude compartir. En mi ránking personal ocupa un lugar muy especial.

Primer post. Así empezó todo.

Quiero dar las gracias a los visitantes y, de forma especial, a quienes se animan a dejar su tarjeta de visita a través de los comentarios, porque con ello colaboran en dar vida a este espacio.

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Desde que escribo este Post Secret, se me ha despertado el interés por los blogs. Lo tenía de antes, pero como el olfato o cualquier sentido, se ha agudizado con el uso. Ahora recorro más, de vez en cuando descubro alguno, y la mayoría de las veces hago la parada de rigor en mis sitios de referencia. Uno de ellos lo he citado otras veces y se ha convertido en una adicción, que este lunes ha cumplido un año. “En la boca del lobo“, del periodista Ramón Lobo, figura dentro del escueto listado de enlaces de este blog, al que a veces he pensado en colocar una de esas animaciones antiguas que avisaban de que la página se encuentra en construcción. Se supone que las recomendaciones de otros sitios a visitar tienen que ser uno de los alicientes de un blog, pero éste sigue, en eso y en otras cosas, en trámite de ejecución.

Cuando se trabaja en un diario y se cierra cada noche una edición que, salvo imprevistos, se trasladará tal cual al papel, provoca un placer muy especial construir algo que por definición se queda inacabado. Lo debo haber dicho en alguna ocasión porque lo experimento con intensidad: me gusta escribir este blog, me reporta más sensaciones positivas de las que alcancé a imaginar; también por la atracción de lo diferente, después de muchos años apurando cierres.

Parte de esta experiencia se asienta sobre la conversación, dentro del blog, por supuesto y con otros blogueros. Muchas veces es sólo una manera de denominarlo, porque hay de todo, pero no suele ser muy frecuente el diálogo horizontal entre el autor y el visitante que comenta, salvo que lo comentado sea causa de irritación. Con o sin respuesta, hay atención, como explicaba la periodista Rosa María Artal en su blog El Periscopio:

Las palabras escritas no son nada sin lectores.

Entre mis favoritos, unos responden cabalmente al prototipo del diario y otros, más escasos, hacen puro periodismo. En las entradas más recientes de este blog hay enlaces al Vagamundo del periodista Fran Sevilla que lo prueban, pero el paradigma lo encuentro en Los desastres de la guerra del fotoperiodista Gervasio Sánchez, que acostumbra a ofrecer un reportaje completo en cada post. Uno lo ha dedicado no hace mucho a contar que no siempre resulta fácil y a explicar su decisión de seguir adelante con un blog que se ha mantenido en El Heraldo de Aragón, donde empezó, y ha pasado por soitu.es.

Aunque en la web social no hay territorios, echo en falta blogueros cercanos. Entre los más próximos, celebro la resurrección de un renovado El Pintamonas donde Javi García desvela los secretos de sus viñetas de la última del periódico, que hace un mes ha recobrado la actividad después de un paréntesis que se nos ha hecho muy largo, y el estreno, todavía reciente, de la periodista Esther Durán que ha lanzado con fuerza y ganas Busco un hogar. Quienes sigan su Desván de los sábados en el periódico habrán adivinado por el nombre que la motivación principal del blog es ayudar a encontrar buena gente que quiera compartir su techo y su vida con animales que la mayoría de las veces han tenido la mala suerte de toparse con otras bestias. Aunque no tengan la intención de acoger o adoptar ninguno, no dejen de pasar por el blog, porque conocer las crueldades que se pueden hacer a un animal enseña mucho sobre la pretendida superioridad de los humanos.

La canción tiene poco que ver con lo que cuento, pero lleva días sonándome en la cabeza y me apetecía mucho: Stand by me, John Lennon.

El término bloguero es una adaptación del inglés ‘blogger’. La Real Academia Española no lo reconoce, pero la Fundación del Español Urgente, a la que tanto debemos los periodistas, la recomienda en sustitución del extranjerismo.

Me gustaría conocer más blog de gente de la tierra. Si a alguien le apetece, dejo aquí un correo de contacto: carmenjara@diariolatribuna.com

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