Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Desde Talavera’ Category

‘Tierra de toros’ se ha publicado como capítulo IV del libro “Con un traje de oro y grana”, editado por el Club Taurino Talaverano y el Ayuntamiento de Talavera de la Reina en mayo de 2010, como homenaje y conmemoración del 90 aniversario de la muerte de Joselito ‘El Gallo’.

Hoy el Parlament de Catalunya ha aprobado la prohibición de las corridas de toros en esta región a partir de 2012.

Contaba la periodista Josefina Carabias que en su pueblo pocos sabían el nombre del rey o quién fue Colón y que resultaban incontables los que ignoraban cómo se llamaba el continente en el que vivían. En cambio, no había nadie que no conociera por su nombre y peripecias al torero Juan Belmonte. Hasta la tarde de Talavera, José Gómez Ortega, Joselito ‘El Gallo’, y él compartieron carteles y la gloria del toreo nacional, y después de haberle sobrevivido cuarenta años, Belmonte acabó por descansar en paz en la misma tierra del cementerio de San Fernando, en Sevilla. El pueblo de la pionera periodista era Arenas de San Pedro (Ávila) y se refería a años muy próximos a aquel que colocó a Talavera, con un crespón, en la historia de la tauromaquia. Tiempos en los que no se soñaba con el invento de la televisión, pero la prensa gráfica y el boca a boca convertía a los toreros en mitos para las masas. Cuando un periódico, -el ‘ABC, edición de la tarde’ en el que Gregorio Corrochano contó sin adjetivos la cogida y muerte de Joselito, por ejemplo,- costaba cinco céntimos de entonces, o sea, de peseta, y Talavera tenía 13.362 vecinos de derecho y ni siquiera doscientos más de hecho.

El mito del torero se quedó congelado aquella tarde sobre el albero de la Plaza de Toros del Prado, mientras el tiempo ha pasado sobre la ciudad que le despedía desde los descampados que conducían entonces hasta la estación del ferrocarril. El Ensanche, que empezaría a trazar el mapa contemporáneo, estaba por dibujar y por las calles de tierra levantaban polvo carros y caballerías.

(más…)

Anuncios

Read Full Post »

Recuerdo bien cuando me atrapó la magia de la noche de San Juan y en qué momento se me escurrió de las manos. El Tajo corría algo menos pobre y la orilla, junto al Puente Viejo, era una escombrera. Hace ya muchos veranos que una noche corta se prolongó muy largo. Después de que la hoguera fuera rescoldos y el vino se hubiera aguado del todo, una guitarra seguía acompasando las voces, rotas ya, deslabazadas siempre. La leña, el árbol, las hierbas, los conjuros… Y la sorpresa que se revelaba a aquel grupo, pequeño, en torno al fuego y al maestro de ceremonias. Disponiéndolo todo, haciendo elogio del solsticio de verano y de sus realidades y leyendas, de los placeres y los días, estaba José Luis Reneo, el pretexto de unión de una convocatoria no oficial.

La noche de San Juan fue una de las imaginaciones fértiles que supo hacer realidad. Durante unos años la disfrutamos, mientras al grupo, mínimo al principio, se le iban ensanchando las costuras. Acabó creciendo tanto, que se convirtió en otro y José Luis cogió conjuros y yesca y, con generosidad, cedió sus hogueras. Hasta entonces creo que no falté a ninguna cita de aquella comuna que cada año se iba haciendo más grande y se volvía un poco más ajena, y que resulta difícil de identificar en la fiesta masificada, institucionalizada y subvencionada que ahora se celebra a unos metros de las riberas, alicatadas de ladrillo visto. Son signos de los tiempos.

El Tajo pasa más mermado y sucio todavía que entonces. A días corre para volver a Albarracín, no para bajar a Lisboa, porque el aire puede más que la corriente. Duele verlo, como escuece la disputa en torno a lo que poco que van dejando del río, después de treinta años de trasvases y de toda una vida sin orden, ni concierto; sin apenas depurar las aguas residuales, ni fijar unos mínimos que permitan que el cauce no discurra muerto en amplios tramos.

Después de las jornadas de reivindicación del 19 y el 20-J, no hay que dejar de mirar al Tajo. Vigilantes y con la esperanza en que habrá otro Tajo, renacido de la rabia y de la idea, como cantó Machado:

La miseria que ha gobernado al Tajo va a tener su mármol y su día. Ya queda menos. Seremos testigos de ello. Entonces volveremos junto al laurel y lo celebraremos. Y el tribunal de la sedienta orilla dictará sentencia sobre los hombres y las mujeres que lo hicieron posible, los valientes; y también dirá de los cobardes, de los que hablaron y no hicieron; de los que pudieron, y al final temblaron. De los traidores, de los que siempre acabaron vendiendo al Tajo y su tierra. Pero, sobre todo, quedará constancia de los leales y firmes, de los que supieron lo que vale su tierra y sus ríos. Entonces, ese día, vendremos aquí otra vez, reiremos, beberemos bajo la música, y desde la sombra de los laureles bajaremos hasta el Tajo regresado. Que no os quepa duda: ese día llegará. (Palabras finales del manifiesto leído el 20 de junio de 2010 en los Jardines del Prado de Talavera)

Río Tajo a su paso por Talavera (Foto: C.S.J.)

Río Tajo a su paso por Talavera (Foto: C.S.J.)

Read Full Post »

La calle y la plaza de San Agustín ofrecían el martes por la noche una imagen inusual. Se comentaba entre los habituales que la inauguración de la exposición sobre la Colección de Cerámica José Luis Reneo Guerrero ha sido la más concurrida que se recuerda. En las salas del Museo Ruiz de Luna el calor y la cantidad de público agobiaban tanto como la emoción.

Año y medio después de su prematura muerte, esta exposición aproxima a la dimensión cultural de la figura de José Luis Reneo. A veces hace falta tomar tiempo y distancia para apreciar lo que en la cercanía de lo cotidiano se nos hace natural. Contemplar ahora la exposición, con cerca de la mitad de las 328 piezas singulares de cerámica que reunió, da una idea de la proporción de esta colección y del inmenso amor que profesó al noble arte salido de los alfares.

La iniciativa de la Asociación de Amigos del Museo Ruiz de Luna, fieles amigos a su vez de José Luis Reneo, ha sido, más que un empeño, una obsesión. Han tomado como obligación cultural y cívica dar unidad a todo el legado cerámico que reunió y, con la colaboración de su familia, lo han conseguido. La exposición y el catálogo completo que la acompaña son un homenaje al coleccionista, pero, por encima de todo, son un triunfo para que sus afanes y su pasión, por la cerámica en este caso, queden para la posteridad.

De esa colección hay muchas piezas inéditas y algunas que ya conocían las vitrinas de las exposiciones, porque han completado series o perspectivas de las muestras que han recorrido, de forma general o desde ámbitos concretos, la historia de la cerámica talaverana. El conjunto resulta compacto, pero vista pieza a pieza, algunas rellenan huecos que quedan en la línea del tiempo del propio Museo Ruiz de Luna. De la calidad e importancia de la colección habla con autoridad Cristina Manso, técnico del Museo, en el estudio que se ha incluido en el catálogo.

Revisar el catálogo, especial en la serie de publicaciones de los Amigos del Museo, tan cuidadas siempre, ofrece una idea precisa de la magnitud de la colección. Visitar la exposición acerca al calor de la cerámica y a la humanidad, tan intensa, de José Luis Reneo. Cada pieza debe tener su historia, fruto del capricho, del azar, de una búsqueda esforzada, quizás. Coincidiendo con la exposición, la Asociación de Amigos del Museo ha abierto un blog dedicado a esa faceta de coleccionista de un intelectual versátil y creativo que se entregó a todo cuanto tiene que ver con la cultura. En las primeras entradas, se ha empezado por hablar de algunas de las piezas, para contar su historia particular; a mí me gustaría coleccionarlas, para completar ese puzzle que José Luis dejó incompleto.

Pude ver la colección completa hace algunos meses, cuando descansaba en la trastienda del Museo. Mariano del Valle, que se ha encargado de catalogarla, me la fue explicando cacharro por cacharro, en un descubrimiento que me abrumó y me resultó emocionante. Bien dispuesta en las salas de exposiciones, cambia. Resulta aún más noble.

Panel de azulejos. Serie de la Virgen del Prado, 1774. Mansilla. (Colección de cerámica José Luis Reneo)

En el blog de la Colección de Cerámica José Luis Reneo, que incorporo a los favoritos de este Post Secret, se puede descargar en formato pdf el catálogo de la exposición.

La exposición se puede visitar en el Museo de Cerámica hasta el 30 de junio, en horario de 10,00 a 14,00 y de 16,00 a 18,00 de martes a sábados. Domingos sólo por la mañana.

Read Full Post »

El Tajo suena

Me lo decía emocionado Manu Reino: el Tajo suena. Con permiso de los especialistas en fotografía de naturaleza, de los que hay buena cantera en Talavera, Manu Reino, compañero del periódico, debe ser uno de los fotógrafos que mejor conozca el Tajo. Le ha echado mucho tiempo, cargado de equipo y de conocimiento de lo suyo, lo mismo esperando las primeras luces que atrapando las últimas del día, para conseguir quizás las imágenes más hermosas del río. El tiempo y la mirada le convierten en un buen conocedor del entorno del Tajo; por su trabajo ha conocido las circunstancias más desfavorables del río y eso le ha permitido desarrollar una sensibilidad especial, además de compromiso.

Ayer dediqué la mayor parte de la lluviosa mañana a pasear por el Tajo y, en efecto, resulta emocionante no reconocerlo. Hay que volver la vista más de diez años atrás para recordarlo tan bravo. Suena como un río, tiene patos y otros bichejos con plumas que por falta de costumbre no sé identificar, pero que entablan permanente conversación, y ¡lleva agua! El Tajo de ahora en Talavera tiene, en resumen, vida y con la alegría de constatarlo queda la evidencia de que eso que de común queda entre la Ronda Sur y el Paredón de los Frailes se parece más a un fósil que a un río.

Los paseos sumergidos de la magna obra que el Ministerio de Medio Ambiente ejecutó cuando alicató las riberas, dejan otra constatación. Que en los planes del Ministerio y de su brazo ejecutor, la Confederación Hidrográfica del Tajo, figura que el río no debe llevar caudal. Porque cuando está vivo de esos paseos sólo son visibles, y eso en algunos puntos, los boliches de las barandillas.

Un río es mucho más que el espacio entre sus dos orillas. Para comprobarlo, sólo hay que acercarse estos días al Puente Viejo, a la presa de los Molinos o a cualquier punto intermedio. Deberían hacerlo todos los talaveranos que puedan, para que no se nos olvide qué estamos reclamando cuando pedimos que nos devuelvan el Tajo, y para que se nos grabe que tenemos la obligación permanente de exigirlo.

Por alguna razón que no sé precisar, las bandadas de patos en formación planeando sobre el agua me recuerdan a Las Tablas de Daimiel, que sólo conozco por documentales y reportajes de prensa. Si se ha trasvasado agua del Tajo a un paraje del Guadiana para recuperarlo, no puede ser difícil que ese mismo agua salve el ecosistema al que pertenece, el del gran río peninsular. El que se liquida cuando se deseca el cauce. Porque eso, y no los paseos de losetas y adoquines ahora felizmente cubiertos por el agua, eso, es el río.

Río Tajo en Talavera, 27 de febrero de 2010

Las fotos de Manu Reino con el Tajo en vida se publicarán hoy en un reportaje de Javier Moreno. Esta, a años luz, la he perpetrado yo.

Read Full Post »

Crónicas de Silicon Valley (5)

Los plenos del Ayuntamiento de Talavera están compitiendo entre sí por el puesto número uno en el ránking del aburrimiento. Un jurado imparcial tendría difícil decidirse, pero tampoco estaría fácil designarlo. Se celebran una vez al mes y los únicos asistentes son los concejales, el alcalde, el secretario del Ayuntamiento y el interventor municipal, que son los imprescindibles, algunos periodistas y el público, que puede entrar libremente, pero que escasea.

Desde la llegada a la Alcaldía de José Francisco Rivas y hasta hace unos meses, los plenos se han estado celebrando a partir de las siete de la tarde del último jueves de cada mes, se decía que con la intención de facilitar la presencia ciudadana. La realidad es que a las siete de la tarde de antes y a las doce de la mañana de ahora, a un Pleno no suelen asistir más de media docena de pacientes espectadores y que no son muchos más los periodistas que siguen el desarrollo de la sesión.

De un mandato a otro, con cada nueva Corporación municipal los plenos cambian. Con la actual, falta contenido, los debates suelen repetirse con independencia del tema que esté en discusión y tanto los discursos como las conclusiones resultan cada día más previsibles. Eso explica que cada vez susciten menos interés, incluso entre algunos medios de comunicación, que se ahorran las dos horas de seguimiento en el Pleno.

En el periódico, los plenos se cubren desde que se abre la sesión, hasta que se cierra con las preguntas del público. Se hacía cuando eran a las siete de la tarde y nos alargaban el cierre, y se mantiene desde que se celebran por la mañana, que nos resulta mucho más cómodo. En ocasiones, la noticia se sitúa al margen de lo que se aprueba, que más o menos responde al guión conocido con antelación. Un debate que se crispa más de la cuenta, el acuerdo que se esperaba y no se produjo o una postura inesperada pueden convertirse en la noticia del día.

A veces no se llega a tanto y hay que conformarse con la anécdota. Ocurrió el día 28 de enero en el último Pleno. Hablaba el portavoz del Partido Popular, Gonzalo Lago, de asuntos varios como la Ley de Economía Sostenible, la de Dependencia y el ‘caso Ucota’, cuando hizo uso de un dicho que desató las risas de la prensa, porque parecía que se estuviera refiriendo a un tema muy diferente:

Prometen, prometen, hasta que se meten, y una vez que se han metido se olvidan de lo prometido.

Dejo aquí el audio, con risas incluidas.

Read Full Post »

Hace unos años se generó una de esas polémicas correosas a cuenta del destino de la colección Carranza. Se presentaba como la mayor colección privada de cerámica del mundo, aunque hace poco la veía reducida en una publicación a una de las mejores de Europa, y es  propiedad de Vicente Carranza, un coleccionista vocacional que tiene su propio museo en la fábrica familiar, Paz y Cía Cerámicas. Después de una exposición temporal en el claustro de La Colegial, como ‘Ciudad de la Cerámica’ Talavera aspiró a albergar la colección Carranza y llegado el momento, su Ayuntamiento aceptó con la deportividad que le caracteriza que se instalara en el Museo de Santa Cruz, en Toledo. Estaba ya José Francisco Rivas en la Alcaldía y dijo entonces que nada se podía hacer contra la voluntad del coleccionista.

Se adaptó ex profeso una zona del Museo, con el pertinente proyecto, se invitó a los Duques de Lugo a la inauguración y se editó en dos gruesos volúmenes de tapa dura “Lozas y azulejos de la Colección Carranza”, una suerte de catálogo de la exposición permanente que se acababa de inaugurar. La colección tiene de todo y tiene, por supuesto, ‘Talaveras’, pero es más amplia. El interés de exhibirla en Talavera residía, no obstante, en que suponía un complemento natural del Museo de Cerámica Ruiz de Luna, cuyos fondos -los que están expuestos y los que no- superan en variedad, calidad y criterio expositivo a la colección de Vicente Carranza. Por cuestión de criterio expositivo precisamente, en Talavera no fue acogido con entusiasmo que se encargara el proyecto de la ampliación del Ruiz de Luna a Alfonso Pleguezuelo, que había realizado el del Santa Cruz.

El acuerdo con el coleccionista, la adaptación del Museo de Santa Cruz y los dos volúmenes del catálogo fueron decididos y costeados por la Junta de Comunidades, que incluyó en el mismo paquete la exhibición de una parte de los fondos en Daimiel, localidad natal de Carranza. Molestó bastante en Talavera que se volcaran con tanto exceso, cuando tan poco se hacía por divulgar y apoyar la cerámica talaverana.

Esta semana, el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, ha visitado a los ceramistas que, con Cerámica San Ginés al frente, trabajan en el mural más grande del mundo. Desde aquella polémica, allá por los inicios de la década, hasta ahora, han mejorado algo las cosas, pero no ha habido hacia la cerámica de Talavera un gesto de generosidad, como el que el gobierno regional tuvo entonces hacia una colección privada. Se agradece el cariño, sobre todo en épocas malas, y tampoco decepciona comprobar que la mayoría de las iniciativas siguen surgiendo de la sociedad civil, encabezada en estos casos por la Asociación de Amigos del Museo Ruiz de Luna. Quienes forman parte de la asociación, lo entienden como un ejercicio de ciudadanía.

A ellos no les ponen laureles. A Vicente Carranza le entregaban el sábado el título de Ciudadano Honorario de Toledo, otorgado por el Ayuntamiento de la ciudad en agradecimiento a que en 2001 decidió que se mostrara allí parte de su colección de cerámica. Un título bien ganado, sin duda.

Todos los medios han publicado las imágenes de Barreda dando unas pinceladas simbólicas en el mural más grande del mundo, pero estas dos son una primicia de este blog. Son las periodistas Blanca Bermejo (COPE) y Natalia Tejero (La Tribuna). Las tres quisimos dejar una pincelada y pudimos hacerlo por gentileza de Mariano Eugercios (San Ginés), con el asesoramiento de Marisa Esteban. Gracias.

Read Full Post »

Hacía mucho que no pasaba por Monteagudo. El paisaje, el aire, el cielo eran los mismos de siempre, pero se echa en falta el río. Allí es donde el Tiétar marca la raya entre Toledo y Ávila, entre Castilla-La Mancha y Castilla y León. Entre el olvido y la realidad. Una frontera para lugares que vienen a ser todos esquinas de otras partes, retales que quizás nadie se entretuvo en disputar. De camino, en el horizonte, la estampa de El Berrocal angustia. La mancha de la seca crece, como se extienden a los costados las dehesas, el mayor capital de las inmensidades del antiguo Señorío de Oropesa. En ese paisaje extraño de encinares que parecen liofilizados, se encierra la metáfora de esta tierra que se va quedando en el filo; en el de Monteagudo, en cambio, se expresa su esplendor.

Desde Candeleda se llega por una carretera bien acondicionada; desde Oropesa, por una cosida a parches, que se añadieron sobre otros ya antiguos, sin arcenes ni quitamiedos. En la raya de Monteagudo, los carteles verdes a ambos lados del puente anuncian que donde el asfalto brilla como el betún entras en Castilla  y León, y que el territorio de Castilla-La Mancha empieza donde la carretera se convierte en calvas de alquitrán carcomido. Por esa carretera se va y vuelve a la autovía, y de allí a Talavera: a comprar. O se deja de bajar y de comprar, y entonces la metáfora deja de ser una figura literaria para convertirse en una reproducción literal.

En la raya de Monteagudo, como en tantas fronteras, se roza la realidad que debería ser, pero que se queda anclada en el olvido de lo que no se alcanza.

El río Tiétar en Monteagudo, frontera entre Toledo y Ávila.Así de miserable baja el Tiétar; no hace mucho iba seco. Me contaba un paisano que en este otoño raro han caído 80 litros, agua bendita para estas tierras. La foto, tan luminosa como el lugar que refleja, es de un amigo, Jose Peña.También es un gran profesional, pero lo primero, es lo primero.

Read Full Post »

Older Posts »