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Archive for the ‘Oriente medio’ Category

Viajé a Siria en agosto de 2004. Aquel verano descubría el té y el calor de verdad. Las temperaturas que había padecido en los mediodías tórridos del agosto castellano resultaban plácidas al lado del calor que caía a plomo en las largas horas de sol. Guardo un vívido recuerdo de cada viaje, desde la soledad del Camino de Santiago al impacto de los rascacielos de Manhattan. Pero aquel tuvo algo de iniciático y lo tengo reservado en un lugar muy cálido del corazón y fresco en la memoria. Ha habido más, pero tuve entonces el primer encuentro con el mundo árabe, un flechazo. De cada lugar que recorres te llevas siempre una impresión predominante, que a veces cuentas y a veces guardas como algo intimo. De Siria me quedó la gente, cercana y afable, casi conocida.

Tan emparentada con el Toledo más universal y más familiar también, la gente de Damasco quedaba, como la propia ciudad, muy próxima. Igual que la de Alepo, Homs o esa maravilla que es Palmira, donde el atardecer tiene toda la espectacularidad que sólo puede ofrecer el sol sobre el desierto. Hace muchos meses que vengo evocando esos recuerdos, que he vuelto después a vivir con la lectura de ‘Viaje a la luz del Cham, de Rosa Regás, un retrato fiel de lo que yo misma pude conocer en aquel viaje. De las grandes ciudades como Alepo o Damasco, a pueblos escondidos como Malula, de mayoría cristiana y en el que todavía se habla el arameo.

En Siria, como en otros países árabes, se palpa -se palpaba, quizás- lo que reconocemos como forma de vida mediterránea: calles inmensamente vivas, carácteres abiertos y un alto grado de sociabilidad. A todo ello habría que añadirle la hospitalidad, característica muy acentuada en el sirio, que acoge con calor y amabilidad a los visitantes. Y no se trata de una idealización, sino de una sensación fresca, aunque sea unos años después.

Pienso en ello mientras sigo las inquietantes noticias que desde hace meses se suceden sobre la situación interna del país. Recuerdo los retratos de Al Asad que cuelgan de los coches, en los hoteles y en múltiples lugares, sólo superados por la veneración con que en la vecina Jordania se homenajea al rey y a su esposa. Las noticias de Siria, inquietantes a diario, recuerdan también el enorme papel que juega el periodismo en estos frentes, en los que el poder de la fuerza sustituyen a las formas legítimas de gobierno. El testimonio de la situación interna transmitida por corresponsales como Javier Espinosa, del diario El Mundo, o Enric González, de El País, supone una enorme contribución a la causa de intentar explicar la larga primavera de Siria que no acaba de brotar, en el contexto del mundo árabe.

Seguir su trabajo y el de otros muchos puede ser una contribución modesta, pero válida para adelantar el fin de cualquier régimen y de la injusticia. Siempre enemigos de la razón:

Cuanta más historia siria leo, más paralelismos veo entre esta revuelta y la de 1978. Con una diferencia: ésta es porque quieren libertad y la otra era porque no querían el régimen… (Javier Espinosa, entrevistado por Enric González en Jot Down. Recomendable leer la entrevista completa aquí

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