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Posts Tagged ‘Campana de Oropesa’

Hacía mucho que no pasaba por Monteagudo. El paisaje, el aire, el cielo eran los mismos de siempre, pero se echa en falta el río. Allí es donde el Tiétar marca la raya entre Toledo y Ávila, entre Castilla-La Mancha y Castilla y León. Entre el olvido y la realidad. Una frontera para lugares que vienen a ser todos esquinas de otras partes, retales que quizás nadie se entretuvo en disputar. De camino, en el horizonte, la estampa de El Berrocal angustia. La mancha de la seca crece, como se extienden a los costados las dehesas, el mayor capital de las inmensidades del antiguo Señorío de Oropesa. En ese paisaje extraño de encinares que parecen liofilizados, se encierra la metáfora de esta tierra que se va quedando en el filo; en el de Monteagudo, en cambio, se expresa su esplendor.

Desde Candeleda se llega por una carretera bien acondicionada; desde Oropesa, por una cosida a parches, que se añadieron sobre otros ya antiguos, sin arcenes ni quitamiedos. En la raya de Monteagudo, los carteles verdes a ambos lados del puente anuncian que donde el asfalto brilla como el betún entras en Castilla  y León, y que el territorio de Castilla-La Mancha empieza donde la carretera se convierte en calvas de alquitrán carcomido. Por esa carretera se va y vuelve a la autovía, y de allí a Talavera: a comprar. O se deja de bajar y de comprar, y entonces la metáfora deja de ser una figura literaria para convertirse en una reproducción literal.

En la raya de Monteagudo, como en tantas fronteras, se roza la realidad que debería ser, pero que se queda anclada en el olvido de lo que no se alcanza.

El río Tiétar en Monteagudo, frontera entre Toledo y Ávila.Así de miserable baja el Tiétar; no hace mucho iba seco. Me contaba un paisano que en este otoño raro han caído 80 litros, agua bendita para estas tierras. La foto, tan luminosa como el lugar que refleja, es de un amigo, Jose Peña.También es un gran profesional, pero lo primero, es lo primero.

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VIsita de alcaldes a potabilizadora de Navalcán

Estos son alcaldes y autoridades principales de la Campana de Oropesa, que se retrataron hace unos días con el delegado provincial de Ordenación del Territorio y Vivienda, Félix Ortega, en la visita que hicieron juntos a las obras de la nueva potabilizadora que mejorará la calidad del agua del embalse de Navalcán. A quienes conozcan la zona, les podrá parecer que la foto, distribuida por la Junta de Comunidades, está tomada en “El Golín”, que ha reverdecido con las lluvias recientes, pero en realidad debe tener como escenario los inciertos parajes de Silicon Valley.

En el mundo real sería difícil que los alcaldes de municipios que llevan sin agua potable desde que empezó el verano de 2009, se prestaran a inmortalizarse tan contentos, después de una de esas visitas organizadas para propaganda de inversiones que deberían estar ejecutadas hace décadas y a mayor gloria de la administración que las ejecuta. La mejor prueba de que esa obra debería estar hace tiempo, la dan los propios ayuntamientos que, con o sin el apoyo de otras instituciones, vienen asumiendo el coste y el reparto de las garrafas con el que se suple la falta de agua corriente potable.

Por la incoherencia de fondo del asunto, parece probable que la foto se haya tomado en el Valle de la Silicona, donde los políticos que han sido elegidos para representar a sus ciudadanos pueden poner cara de satisfacción anticipada, en lugar del gesto de disgusto correspondiente a la situación que vienen padeciendo. Lo que en cambio pertenece a la dimensión de la realidad pura y dura es el reparto de garrafas de agua o los camiones cisterna, y el plazo que se da a la finalización de la obra que garantizará agua potable a la Campana de Oropesa: el verano de 2010.

Mientras tanto, a los 15.000 vecinos afectados por todo lo largo y ancho de la Campana de Oropesa, les queda confiar en que sus municipios hagan la transición al siglo XX y en que el otoño venga lluvioso, para que puedan recuperar la captación de agua del Tiétar, que perdieron hace cuatro meses por la sequía del río. Entonces empezará a quedarles más cerca el siglo XXI.

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