Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Fran Sevilla’

Desde que escribo este Post Secret, se me ha despertado el interés por los blogs. Lo tenía de antes, pero como el olfato o cualquier sentido, se ha agudizado con el uso. Ahora recorro más, de vez en cuando descubro alguno, y la mayoría de las veces hago la parada de rigor en mis sitios de referencia. Uno de ellos lo he citado otras veces y se ha convertido en una adicción, que este lunes ha cumplido un año. “En la boca del lobo“, del periodista Ramón Lobo, figura dentro del escueto listado de enlaces de este blog, al que a veces he pensado en colocar una de esas animaciones antiguas que avisaban de que la página se encuentra en construcción. Se supone que las recomendaciones de otros sitios a visitar tienen que ser uno de los alicientes de un blog, pero éste sigue, en eso y en otras cosas, en trámite de ejecución.

Cuando se trabaja en un diario y se cierra cada noche una edición que, salvo imprevistos, se trasladará tal cual al papel, provoca un placer muy especial construir algo que por definición se queda inacabado. Lo debo haber dicho en alguna ocasión porque lo experimento con intensidad: me gusta escribir este blog, me reporta más sensaciones positivas de las que alcancé a imaginar; también por la atracción de lo diferente, después de muchos años apurando cierres.

Parte de esta experiencia se asienta sobre la conversación, dentro del blog, por supuesto y con otros blogueros. Muchas veces es sólo una manera de denominarlo, porque hay de todo, pero no suele ser muy frecuente el diálogo horizontal entre el autor y el visitante que comenta, salvo que lo comentado sea causa de irritación. Con o sin respuesta, hay atención, como explicaba la periodista Rosa María Artal en su blog El Periscopio:

Las palabras escritas no son nada sin lectores.

Entre mis favoritos, unos responden cabalmente al prototipo del diario y otros, más escasos, hacen puro periodismo. En las entradas más recientes de este blog hay enlaces al Vagamundo del periodista Fran Sevilla que lo prueban, pero el paradigma lo encuentro en Los desastres de la guerra del fotoperiodista Gervasio Sánchez, que acostumbra a ofrecer un reportaje completo en cada post. Uno lo ha dedicado no hace mucho a contar que no siempre resulta fácil y a explicar su decisión de seguir adelante con un blog que se ha mantenido en El Heraldo de Aragón, donde empezó, y ha pasado por soitu.es.

Aunque en la web social no hay territorios, echo en falta blogueros cercanos. Entre los más próximos, celebro la resurrección de un renovado El Pintamonas donde Javi García desvela los secretos de sus viñetas de la última del periódico, que hace un mes ha recobrado la actividad después de un paréntesis que se nos ha hecho muy largo, y el estreno, todavía reciente, de la periodista Esther Durán que ha lanzado con fuerza y ganas Busco un hogar. Quienes sigan su Desván de los sábados en el periódico habrán adivinado por el nombre que la motivación principal del blog es ayudar a encontrar buena gente que quiera compartir su techo y su vida con animales que la mayoría de las veces han tenido la mala suerte de toparse con otras bestias. Aunque no tengan la intención de acoger o adoptar ninguno, no dejen de pasar por el blog, porque conocer las crueldades que se pueden hacer a un animal enseña mucho sobre la pretendida superioridad de los humanos.

La canción tiene poco que ver con lo que cuento, pero lleva días sonándome en la cabeza y me apetecía mucho: Stand by me, John Lennon.

El término bloguero es una adaptación del inglés ‘blogger’. La Real Academia Española no lo reconoce, pero la Fundación del Español Urgente, a la que tanto debemos los periodistas, la recomienda en sustitución del extranjerismo.

Me gustaría conocer más blog de gente de la tierra. Si a alguien le apetece, dejo aquí un correo de contacto: carmenjara@diariolatribuna.com

Anuncios

Read Full Post »

Se acabó. Desde el 12 de enero, cuando se produjo el terremoto de Haití se ha repetido la pregunta sobre el tiempo que tardaría en apagarse el foco informativo sobre la desolación de este país perdido. Ya lo sabemos: dos semanas. Después de la saturación de los primeros momentos y de la competición entre los medios por ver quién se metía más adentro en las entrañas de la catástrofre y con más equipos, la atención ha ido languideciendo de día en día.

Dos semanas después, Haití había quedado convertida en una nota al margen en los medios, los espacios de información que se dedican a la situación en el país caribeño han ido menguando tanto que en la mayoría de los casos han desaparecido y los enviados especiales emprenden el regreso, si es que no han vuelto ya.

Sigue habiendo noticias, pero en la cotización periodística el último recuento oficial de muertos a causa del seísmo, ha perdido muchos enteros. Se ha confirmado la cifra de 200.000 muertos, pero hoy no han cabido en las primeras del día. Abruma detenerse a pensar en lo rápido que consumimos, da igual que nos den catástrofes que útiles domésticos. Todo se queda antiguo a una veolocidad de vértigo y al mismo ritmo se olvida.

Con el terremoto de Haití he experimentado con otros canales de información, porque las vías convencionales me han parecido raquíticas y, en varios casos, poco solventes. Me voy a reiterar, para citar de nuevo al periodista de RNE Fran Sevilla. Durante estas semanas, además de sus crónicas, ha escrito un Diario de Haití en su blog Vagamundo. Trece crónicas y un epílogo, publicado hoy mismo, ya desde su destino en Costa Rica, que describen con crudeza el caos y la devastación. También rezuman humanidad y compromiso, dos valores imprescindibles en el periodismo, que nunca deben confundirse con la militancia interesada. Mientras nos saturaban con imágenes del despliegue de los marines por Puerto Príncipe y nos bombardeaban con el discurso del agradecimiento a la intervención norteamericana, Fran Sevilla contaba, con rabia, que la ayuda humanitaria seguía sin llegar. En el Epílogo insiste en ello:

No es entendible que toda la solidaridad que ha generado la catástrofe desatada por el terremoto no se haya traducido en una ayuda inmediata a la población haitiana. No es entendible que esa solidaridad se haga llegar a punta de fusiles, de vehículos blindados y despliegue militar. No es admisible que con tantas organizaciones y con tantos recursos se imponga una descoordinación tan lamentable y bochornosa. Habrá que seguir denunciando que es inaceptable que sea prioritaria la seguridad de unos pocos a la supervivencia de muchos.

Hay tantos pasajes del Diario de Haití que merecen ser recordados, que escojo sólo uno uno para que no se nos olvide lo importante, lo que está por hacer, y recomiendo la lectura de las trece entregas que lo componen. A ratos amargo y a veces, menos, esperanzado, esa lectura reafirma que la justicia hacia quienes han sido desheredados por el mundo desarrollado no se puede seguir aplazando; eso es lo que se pretende legitimar cuando con una mano se envían ayudas de emergencia mal canalizadas y con la otra se hacen oídos sordos a la condonación de la deuda externa del que era el país más pobre de América, convertido también en el más castigado.

Quiero pensar que algo va cambiando, que es posible otro mundo y que se fraguará. Como en el corazón de Paula, hija adolescente de Fran Sevilla:

Papá, se me saltan las lágrimas con cada palabra que escribes, y me dan unas ganas inmensas de ser un vagamundo contigo, aunque solo tenga catorce años. Eres mi héroe, espero que siempre lo tengas presente, y que estoy orgullosa de llevar tu apellido. Apuesto por Haití, por la vida y por ti. Te quiero con toda mi alma,
Paula (En un comentario a Diario de Haití – XIII)

 

En los grandes diarios norteamericanos Haití todavía aparece en las primeras, pero bajo su perspectiva.

 


Read Full Post »

No dejo de leer artículos y post con un título repetido: Haití. No hace falta decir más, el titular es como un compromiso y encierra una manera de entender esta tragedia, más allá del suceso abismal del terremoto. Las catástrofes no despiertan conciencias donde no las hubiera de antemano y la de Haití está dando altavoz a las que casi nunca se destacan, porque tenemos la atención ocupada con la evolución del IPC o los tipos de interés. Habrá que ver por cuanto tiempo, pero la mirada humana está focalizada en aquel punto del Caribe, donde ha caído primero la destrucción y después el abandono a su suerte. Desconfío de lo que llevarán, cuando lleguen, esos ejércitos que se han comprometido a enviar, en un país que dejó de tener uno propio y no precisamente por convicciones pacifistas.

Sumidos en el desgobierno, el presidente no aparece y su cónsul en Sao Paulo (Brasil) ha dicho en público que el terremoto es una buena noticia porque así se va a hablar más de su país. Todo lo contrario a la perfecta puesta en escena de los principales gobiernos, con el de USA a la cabeza, que a su vez no tiene nada que ver con la realidad de los testimonios que llegan desde Puerto Príncipe. La ayuda humanitaria que inunda los informativos no se está desplegando o llega con cuentagotas. Lo explica Pablo Ordaz, enviado especial del diario El País, en una excelente crónica de las que reconcilian con la grandeza del periodismo. La adelantaba ayer la edición digital y hoy se publica en papel:

(…) Lo que queda de Haití se resume en los carteles improvisados que, en francés y en inglés, van apareciendo en las calles. Dicen: “Necesitamos ayuda”. Pero nadie parece leerlos, porque cuatro días después del terremoto la ayuda internacional sigue siendo una anécdota, gestos de buena voluntad descoordinados, sobrepasados, impotentes (…) Para leer el artículo completo: Haití ya no existe

Sabemos de lo que ocurre por periodistas que, con medios limitados, intentan rascar un poco más allá de la evidencia. El periodista de RNE Fran Sevilla lo ha narrado en sus crónicas y también en su blog, donde confiesa como luchaba por contener el llanto durante una conexión:

Hay cadáveres en las calles, en algunos lugares apiñados, como si fueran una dantesca barricada para impedir el paso de la vida. Porque ciertamente hablar de vida en estos días en Puerto Príncipe resulta una ironía. La gente camina, lleva días caminando como sonámbula, de un lado para otro, aparentemente sin sentido determinado, sin destino, si lugar adónde ir. Todo lo que les rodea es destrucción, es desolación, como si la ciudad hubiera sido bombardeada sin tregua ni misericordia durante días y días. Del post Haití, sobrecogedor. En el blog Vagamundo, de Fran Sevilla.

Al reportero de TVE Vicente Romero le hemos visto en muchos frentes; ahora le ha tocado quedarse en la retaguardia, desde donde está haciendo una enorme labor para ayudarnos a comprender. Conoce bien el terreno que esta vez palpa desde la distancia, por eso sus análisis se encuentran entre los más clarificadores que se ofrecen sobre la situación de Haití. El reportaje Haití, terremoto en el infierno, ofrecido en un Informe Semanal especial, merece ser visto por lo menos una vez.

También hay demostraciones tremendas de lo que nunca se debería hacer desde la ética y la responsabilidad informativa, pero me voy a ahorrar citarlas. Prefiero recoger algunos de esos Haitís, con los que arrancaba, porque son una forma de desescombrar la carga de abandono que pesa sobre ese mundo olvidado.

Haití, de Miguel Ángel Sánchez en La Tribuna:

La vergüenza más descarnada es que lo de Haití se podía haber evitado, que lo que tenemos delante es ejemplo de la miseria de este mundo que sólo se sostiene en su ciclo infinito de pobreza y riqueza, de explotados y explotadores (…)

Haití, de Esther Durán en La Tribuna:

Haití, desde el martes, es un escenario de horror, un campo de muerte, un terreno sumido en la desgracia. Antes de ese 12 de enero, que ya ha pasado a la historia, era el país más pobre de todo el hemisferio occidental, con el 70 por ciento de su población viviendo en la miseria, sin ninguna educación, excepto la de unos pocos que, tras poder recibirla, salen de su lugar de origen en busca de una oportunidad que todos perseguiríamos de haber nacido allí.

Volquémonos, de Maruja Torres en El País:

No sólo la madre tierra se sacude de vez en cuando para machacar a los más parias entre sus ocupantes. El primer mundo también ayuda, con sus invasiones, sus expolios, su echar una mano a los gobiernos corruptos y su necio y nulo entendimiento de las realidades locales.

Haití es noticia, de Javier Pérez de Albéniz en su blog El descodificador:

Haití siempre ha necesitado ayuda. Nadie ha estado nunca a su lado. Es uno de esos “estados fallidos” a los que se refieren, con repugnante distancia, los expertos en política internacional. Un país más allá del alcance del derecho nacional o internacional. Un país de mierda.

Read Full Post »